Seleccionar página

Receta de hummus balila

El desayuno con garbanzos libanés, delicioso a cualquier hora del día.

El fervor con el que hemos abrazado el cremoso hummus de tahini nos ha privado de descubrir otros platos de naturaleza similar igual de dignos. Se nos ha olvidado que hummus significa garbanzos, y esta humilde legumbre protagoniza otras recetas como el desayuno más tradicional de Líbano, balila, sencillísimo de preparar y muy sabroso.

Según cuenta Joumana Accad, autora de Taste of Beirut, el balila es el plato que mejor representa la cocina del pobre, una receta básica muy simple que suelen consumir los trabajadores libaneses antes de afrontar la jornada laboral, también popular como mezze o entrante de otras comidas. Sus ingredientes básicos son humildes y puramente mediterráneos: garbanzos, aceite de oliva, limón y ajo, pero ofrecen un plato lleno de sabor con más textura que el hummus más famoso.

El toque de gracia lo ponen los aderezos o acompañamientos, con una gran variedad de productos para elegir, pudiendo así convertirlo en una comida mucho más completa. Además del toque imprescindible del comino molido, el balila se suele tomar con pan de pita (ahorrándonos los cubiertos), rabanitos, menta u otra hierba fresca, tomate, aceitunas negras, cebolla o pepino.

Ingredientes

Para 2 personas

  • Garbanzos cocidos en conserva400 g
  • Diente de ajo2
  • Aceite de oliva virgen extra (aproximadamente)35 ml
  • Limón (bien repleto de zumo)1
  • Sal al gusto
  • Comino molido al gusto

Cómo hacer Hummus Balila

Dificultad: Fácil

  • Tiempo total45 m
  • Elaboración10 m
  • Cocción35 m.

Abrir los garbanzos si se utilizan en conserva, y enjuagarlos con suavidad con agua fría, escurriéndolos bien. Colocar en una cazuela baja o sartén y añadir agua hasta que solo estén ligeramente cubiertos, sin sumergirlos.

Calentar a fuego muy suave y cocinar durante unos 30 minutos, añadiendo un poco más de líquido si el agua se evaporase muy rápido. Mientras tanto, pelar los ajos y machacarlos en el mortero con una pizca de sal y el zumo del limón, hasta formar una pasta.

Cuando los garbanzos estén muy tiernos, machacarlos un poco con un tenedor o cucharón, dejando una textura como de guiso, pero sin aplastarlos todos. Añadir la pasta de ajo y limón y el aceite de oliva, y mezclar.

Cocer un poco más subiendo el fuego si quedase aún demasiado líquido. Debe quedar como pastoso, pero se puede ajustar la textura al gusto. Agregar comino al gusto, corregir de sal o añadir más aceite o limón si se desea.