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OCURRIÓ UN 7 DE ABRIL

OCURRIÓ UN 7 DE ABRIL
1822:Se establece en Buenos Aires la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
Antes de que se creara la Universidad de Buenos Aires, es posible encontrar prácticas relacionadas con las ciencias. Libros, instrumental y saberes circulaban en el Río de la Plata configurando una cultura científica fuertemente influida por las necesidades prácticas. Una química asociada a la farmacología, la metalurgia o a procesos técnicos elementales. O saberes físico-matemáticos propios de la ingeniería, la artillería y la navegación, que alcanzaron cierto grado de institucionalización en las Escuelas y Academias fundadas por Manuel Belgrano.
El proyecto de creación de la Universidad, elaborado y defendido por quien fuera su primer rector, Antonio Sáenz, contemplaba un Departamento de Ciencias Exactas.
En 1822, al ponerse en marcha la flamante Universidad de Buenos Aires, el Departamento de Ciencias Exactas incorporó las experiencias previas y pronto contó con el apoyo financiero del Gobernador bonaerense Martín Rodríguez y su Ministro Bernardino Rivadavia, quienes destinaron los recursos necesarios para instalar en la flamante universidad un laboratorio de química, un gabinete de física y contratar profesores europeos.
De aquellos primeros años se destaca en el campo de la ciencia la participación de Ottaviano Mossotti, un prestigioso astrónomo, físico y matemático que se ocupó de organizar el Departamento Topográfico. En esa misma época surge Avelino Díaz, el primer graduado criollo que se dedicara por completo a las ciencias. Fue autor de textos de álgebra, aritmética y física destinados a los cursos universitarios. Con la prematura muerte de Díaz, el retorno a su patria de Mossotti y las ocupaciones políticas de Manuel Moreno y Felipe Senillosa, quienes habían sido activos promotores de la ciencia, se fue apagando lentamente todas las actividades relacionadas con la ciencia en la universidad porteña.
Recién en 1865, al asumir el rectorado Juan María Gutiérrez, volvió a crearse el Departamento de Ciencias Exactas iniciándose un ciclo de desarrollo de las ciencias y las tecnologías en la UBA que no volvió a sufrir interrupciones.
Gutiérrez recurrió nuevamente a un puñado de profesores europeos que se hicieron cargo del dictado de todas las materias de las carreras de Ingeniería, Ciencias Naturales y Ciencias Exactas. En 1870 egresaron los primeros ingenieros, pero hubo que esperar varios años más para que las ciencias básicas despertaran interés en el estudiantado, por entonces invariablemente masculino. 
Los sucesivos cambios estatutarios, sumado a la nacionalización de la Universidad de Buenos Aires en 1881, motivaron diversas transformaciones de fondo y de forma en el viejo Departamento de Ciencias Exactas que en 1891 pasó a llamarse Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, albergando las carreras de Ingeniería, Arquitectura, y Doctorados de Ciencias Físico-Matemática, Ciencias Naturales y Química, este último desde 1896. Lentamente, a fines del siglo XIX comienzan a aparecer los primeros graduados en las carreras propiamente científicas de la FCEFyN y con la llegada del nuevo siglo se suman mujeres al claustro de estudiantes, especialmente atraídas por la carrera de Química.
Durante la primera mitad el siglo XX se produce un crecimiento sostenido de las carreras de ciencias de la FCEFyN. La búsqueda y extracción de hidrocarburos y otros recursos minerales estimula el crecimiento de las ciencias naturales, en particular de la Geología, así como aparece un amplio abanico de posibilidades laborales para los graduados en Química, pero la ciencia básica aún no encuentra un lugar en una Facultad donde la inmensa mayoría de estudiantes y profesores son de las carreras de Ingeniería.
La excepción del período es el contundente crecimiento de varios campos de la matemática, medido en términos de estudiantes e investigaciones realizadas, que encuentra su explicación en la presencia del matemático español Julio Rey Pastor, que radicado en nuestro país en la década de 1920.
En 1947 comienza una serie de cambios institucionales de importancia en nuestra Facultad. Una nueva Ley Universitaria incorpora la figura de la Dedicación Exclusiva, establece la gratuidad en la enseñanza universitaria y el ingreso irrestricto, estas últimas medidas provocan un crecimiento inédito de la matrícula universitaria.
El Consejo Directivo discute como recibir a la creciente demanda estudiantil en el viejo edificio de la Manzana de las Luces. También debate de qué forma se podría otorgar los futuros cargos de dedicación exclusiva, destinados a favorecer el desarrollo de la investigación científica. Aparecen diferencias entre el perfil profesional de las carreras de Arquitectura e Ingeniería con algunos sectores de las carreras de Ciencias que presentan una mayor interés por la investigación. Varios sectores entienden que hay razones suficientes para un nuevo cambio y la antigua Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales da lugar a las Facultades de Arquitectura, Ingeniería y la actual Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, que en 1952 comenzó a funcionar con un Consejo Directivo integrado exclusivamente por profesores de ciencias.
En esos primeros años de la Facultad, comienza a tomar forma una estructura departamental para organizar la actividad docente junto con institutos para el desarrollo de la investigación. La Facultad va tomando su forma actual con una oferta académica der licenciaturas y doctorados.
La llegada al decanato de Rolando García en 1957 marcó una etapa de intenso crecimiento de Exactas. Los cargos de dedicación exclusiva crecieron y la Facultad consolidó su perfil académico adquiriendo un prestigio que llegó a la opinión pública. La creación del Instituto de Investigaciones Bioquímicas y el Instituto de Cálculo posicionaron a la Facultad en campos que revolucionarían la sociedad a partir de la década de 1960. También en aquellos años comienza el traslado de la Facultad desde la Manzana de las Luces a la Ciudad Universitaria.
Dos premios Nobel nacionales estuvieron vinculados a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Luis Federico Leloir, médico, fue Director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas entre 1962 y 1965. César Milstein, químico, se formó en Exactas, egresando en 1952. 
La Facultad, como el conjunto de la sociedad argentina, fue víctima de las dictaduras militares y sus aliados. La tristemente célebre Noche de los Bastones Largos, en 1966, causó la renuncia de la mayor parte del cuerpo docente y, en la segunda mitad de la década de 1970, la violenta represión produjo cesantías, exiliados y desaparecidos entre los docentes, estudiantes y nodocentes. 
En 1971 se completó la mudanza al Pabellón 2 de la Ciudad Universitaria. 
A principio de los 80, Exactas era una institución estancada, con cupos de ingreso y un intento de arancelamiento a los estudios de grado en 1982. Desde 1983, a partir del retorno de la democracia, se produce un paulatino fortalecimiento de las actividades docentes y de investigación, y un incremento en la matrícula. La Facultad retoma su tradición de concursos periódicos y rápidamente se regularizan los cargos del personal docentes, tanto de profesores como de auxiliares. La producción científica de sus docentes-investigadores se multiplica y se crean nuevas carreras. Se reinicia el contacto con los graduados, los sectores productivos y los niveles de enseñanza primario y secundario, impulsando la relación entre la Facultad y la sociedad que la financia.
El impulso dado a la actividad a nivel nacional en la última década ha generado la repatriación de científicos a la institución, duplicado la cantidad de investigadores y de becarios, y permitió incorporar grandes equipamientos. Hoy Exactas es uno de los centros de investigación más grande del país.
1840:El general Gregorio Aráoz de La Madrid se alza en Tucumán contra el gobierno de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires.
La Coalición del Norte fue una alianza entre las provincias del norte de la Confederación Argentina, establecida a principios del año 1840 para oponerse a Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación. Sus fuerzas militares participaron en la guerra civil hasta su derrota ocurrida en septiembre de 1841. La Coalición llegó a controlar seis provincias simultáneamente, y pretendió aliarse con la aislada provincia de Corrientes, cuyo gobernador también era enemigo de Rosas.
El 7 de abril de 1840, la provincia de Tucumán se pronunció públicamente contra Rosas; lo desconocía en su carácter de gobernador de Buenos Aires y le retiraba la delegación de las relaciones exteriores. Se creó entonces la Coalición del Norte, constituida por los siguientes agentes diplomáticos, diputados: El fundamento de la guerra contra Rosas no era allanarse a Francia, sino tener una constitución, se nombra a Brizuela Director de la Liga confiándole los “asuntos generales” con facultades de hacer la guerra, firmar la paz, negociar empréstitos “dentro o fuera de la república”, celebrar tratados (que ratificaría cada provincia). Brizuela tenía en La Rioja el Ejército más numeroso y mejor armado de la Coalición, y la oficialidad más destacada. Lamadrid se pasó a sus filas, y fue nombrado comandante del ejército provincial.
A lo largo del mes de abril, Avellaneda convenció a los demás gobiernos de imitar su pronunciamiento. Se unieron a ellos Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El único gobernador del norte que se negó de plano a unírseles fue Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero.
Unos meses más tarde, el 24 de agosto, se realizó en Tucumán una reunión de representantes de las provincias, de la cual formaron parte Andrés Ocampo por La Rioja, Ignacio Moldes por Salta, Francisco Marcelino Augier por Catamarca y Salustiano Zavalía por Tucumán, elegido este último presidente de la reunión. En esa reunión se formalizó la Coalición del Norte.
El gobernador de La Rioja, Tomás Brizuela, tenía el ejército provincial mejor organizado y la oficialidad más destacada, y controlaba además los más importantes pasos de montaña a Chile, de donde se esperaban refuerzos. De modo que se consideró esencial su colaboración, y se lo convenció de unirse nombrándosele comandante del ejército de la Coalición, confiándole los “asuntos generales” con facultades de hacer la guerra, firmar la paz, negociar empréstitos “dentro o fuera de la República” y celebrar tratados, aunque estos últimos requerían su ratificación por parte de cada provincia.
Se mantuvieron intensas relaciones con el gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, enemigo también de Rosas. Pero la relación directa era imposible, excepto a través del Chaco, camino impracticable para grandes ejércitos.
Si bien su objetivo confeso era obligar a reunir un congreso constituyente, con o sin Rosas, o incluso contra él (se descontaba que debería ser derribado), realmente no se dieron pasos útiles en esa dirección. De hecho, los tratados entre las provincias eran más explícitos, pero de consecuencias prácticas menos importantes de los que habían unido a la Liga del Interior diez años antes.
La política interna, administrativa, pronto tuvo que dejar paso a la guerra.
1851:Muere el obispo Mariano Medrano y Cabrera. Fue párroco de la piedad, vicario general de la diócesis de Buenos Aires y desde el 26 de marzo de 1834, obispo de Aulón. Había nacido en Buenos Aires en 1766.
Fue profesor de filosofía en el Colegio de San Carlos de Buenos Aires, y difundió las ideas del jesuita Francisco Suárez, a través de las cuales influyó en la formación de la idea de independencia en la juventud porteña. El 10 de mayo de 1804 fue designado por el obispo Benito Lué y Riega cura interino de la parroquia de San Nicolás de Bari. Permaneció en ese puesto hasta el 16 de noviembre de 1808, cuando fue nombrado cura rector de Nuestra Señora de la Piedad, en donde permaneció 22 años como párroco y se mantuvo alejado de los vaivenes políticos de la primera década revolucionaria. Era un cura muy culto y preparado, y se lo reconocía como una autoridad religiosa.
Medrano adhirió a la Revolución de mayo de 1810, de manera similar a la mayoría de los sacerdotes de la época pero en contra de la posición del obispo Lue. Con la muerte de Lué se inició un largo período en que la sede careció de obispo, de manera similar a lo ocurrido en la mayoría de las diócesis americanas que se sumaban a la lucha por la emancipación dado que en teoría, en virtud del Real Patronato Indiano la Santa Sede debía nombrar a los obispos sobre propuestas del rey de España. De acuerdo a lo establecido por el Concilio de Trento a la muerte del obispo el Cabildo eclesiástico, integrado por los canónigos de la Catedral, debía elegir un presbítero como provisor o vicario capitular para atender los asuntos urgentes.
El 7 de junio de 1822 Mariano Medrano fue nombrado Provisor eclesiástico a cargo del gobierno del obispado, conservando su parroquia. Enseguida tuvo un serio conflicto con el gobierno: cuando el ministro Bernardino Rivadavia presentó el proyecto de reforma eclesiástica a la legislatura, Medrano presentó un escrito enérgico, que hizo publicar por la prensa, negando el derecho del gobierno a reformar la organización de la Iglesia católica, o participar de cualquier modo en su organización interna.
Pero, a pedido de Rivadavia, la legislatura – dirigida por Valentín Gómez – ordenó al cabildo eclesiástico deponer a Medrano. La orden fue acatada el 14 de octubre de ese mismo año siendo reemplazado por Diego Estanislao Zavaleta,1​ que autorizó sin oposición la reforma eclesiástica.
La reforma fue aprobada: eliminación del fuero eclesiástico, por lo que todos los prelados quedaban sujetos a los tribunales civiles; cierre de todos los conventos que no superaran cierto número de frailes; supresión del diezmo; disolución de las órdenes que se quedaran sin conventos, etc.
A principios del año siguiente pasó por Buenos Aires el nuncio apostólico, monseñor Giovanni Muzi, que se interiorizó de la actitud de Medrano. Poco después y con autorización papal, encontrándose aún en Montevideo, el 5 de febrero de 1825 lo nombró Delegado Apostólico del Río de la Plata, vicario y gobernador de la sede episcopal. El nombramiento era secreto, pero Medrano lo mostró a todos los curas que apoyaban al gobierno, forzándolos a cambiar su posición, con lo que el gobierno y sus partidarios – como Gómez y Julián Segundo de Agüero, quedaron solos frente a un clero opositor.
Con múltiples achaques y sufriendo ya sordera y ceguera, enfermó gravemente y falleció a los pocos días, en la mañana del 7 de abril de 1851, a los 83 años de edad. Tras ser velado varios días fue sepultado en un funeral solemne el 12 de abril en la iglesia de la Piedad, junto a los restos de su madre.
1856:San Juan sanciona su constitución.
El 21 de enero de 1821 fue puesta en funciones la primera Junta de Representantes de San Juan, compuesta por 9 representantes de la ciudad de San Juan, uno por Jáchal y uno por Valle Fértil.
Tras la organización nacional, la Provincia de San Juan sancionó una constitución el 7 de abril de 1856.
En 1861 Juan Saá invadió la provincia y atacó las débiles fuerzas sanjuaninas en la Batalla de Rinconada del Pocito, el 11 de enero, derrotándolas por completo. El mismo gobernador, Antonino Aberastain, estaba al mando de sus fuerzas y fue capturado; varios prisioneros fueron ejecutados, entre ellos el propio gobernador, que fue fusilado al día siguiente, por orden del coronel Francisco Clavero.
Domingo Faustino Sarmiento gobernador de la provincia en el periodo 1862-1864.
En 1862, asumió como gobernador Domingo Faustino Sarmiento, logrando en tan solo dos años cambiar la fisonomía de la provincia, abrió nuevos caminos, fundó nuevas escuelas, fomentó la agricultura, creó proyectos mineros, impulsó el poblamiento con la llegada de los inmigrantes, etc.
El 9 de diciembre de 1869, durante el gobierno del doctor José María del Carril, se dictó la Ley de Régimen Departamental conforme el artículo 36 de la Constitución de la Provincia, donde se lograba la creación del Departamento Pocito. También fue creado el 17 de diciembre el Departamento Calingasta, y el departamento Angaco se separó en Angaco Norte y Angaco Sud.
En 1870 se realizó la primera división política de la provincia en 18 departamentos, denominándolos como ciudad, Desamparados, Concepción, Trinidad, Santa Lucía, Pocito, Marquesado, Albardón, Angaco Norte (actual Angaco), Angaco Sud (actual San Martín), San Isidro, Caucete, La Huerta, Valle Fértil, Jáchal, Iglesia, Gualilán, Calingasta, Guanacache y Pedernal
En 26 de diciembre de 1882, se creó el Departamento 25 de mayo.
En 1884 Sarmiento realizó su última visita a San Juan. La gente se volcó a las calles para ver al sanjuanino que llegó a la presidencia de la Nación. Permaneció algunos días en la provincia y asistió como invitado especial a la inauguración de la casa de gobierno de esta provincia, allí pronunció un discurso.
1866:Se funda en Buenos Aires el Colegio de Escribanos.
El día sábado 7 de abril de 1866 se funda en la Ciudad de Buenos Aires el Colegio de Escribanos, entidad que reúne a todos los escribanos de la provincia de Buenos Aires. Como antecedentes de la creación del Colegio, podemos mencionar la Hermandad de San Ginés, una entidad de ayuda mutua formada por un grupo de escribanos en 1798, y la creación de la Escribanía Mayor del Gobierno de la Nación en agosto de 1863.
A causa de la separación en dos colegios, el nuestro, en una asamblea de 1884, toma para sí el nombre de Colegio Nacional de Escribanos, que mantiene hasta 1934. En ese año se suprime la palabra nacional, porque un decreto del Poder Ejecutivo prohibía su uso para designar instituciones privadas.
Posteriormente, para diferenciarlo de los otros Colegios, se le agrega su jurisdicción y es conocido como Colegio de Escribanos de la Capital Federal. A partir del año 2000, con la sanción de la Ley 404, se denomina Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.
1871:Muere el teniente coronel Cayetano Grimau y Gálvez.
Peleó junto a Liniers durante las invasiones inglesas y en las acciones de la Banda Oriental. Fue el encargado de conducir los pliegos que contenían la Declaración de la Independencia Nacional. Más tarde peleó en la escuadra formada por el almirante Brown para combatir contra las tropas brasileñas. Había nacido en Buenos Aires el 4 de marzo de 1795.
Poco después de haberse declarado la Independencia, el Congreso de Tucumán comisionó al oficial del Regimiento 8, Cayetano Grimau y Gálvez, de 21 años, para que transportara a Buenos Aires pliegos de papeles para entregar al director supremo Pueyrredon, al Cabildo, al brigadier Balcarce y a la Junta de Observación. Entre ellos viajaba el acta de Independencia con la firma de los 29 diputados, según lo informa la foja de servicios del soldado chasqui que partió casi desarmado: el sable que portaba estaba quebrado, le faltaba parte de la hoja.
Durante la escala en la ciudad de Córdoba tomó contacto con el gobernador de la provincia, José Javier Díaz, quien le cedió un soldado para que lo acompañara en calidad de custodio. Grimau aceptó de inmediato, ya que el camino, sobre todo en Santa Fe, se tornaba peligroso y con su medio sable daba ventaja. Sin embargo, la custodia dejaba mucho que desear. El acompañante ni siquiera tenía un cuchillo.
Ya por el sur de Córdoba, Grimau y su compañero se toparon con el inglés Joice (le decían el inglés García), soldado de Artigas a quien acompañaban dos hombres, en una misión encomendada por el caudillo. A Grimau estos viajeros le resultaron sospechosos: “Desde ese momento traté de adelantar mis marchas, por la desconfianza que naturalmente me causó el traje y los modales de dichos individuos, pero la falta de cabalgaduras demoró mi salida”, contaría luego.
No tuvo más remedio que marchar con esos tres sujetos que le seguían el rastro. “Inmediatos ya a la posta de la Cabeza de Tigre, divisamos un carruaje en que iba el señor diputado Del Corro [Miguel Calixto], y un doctor Molina [Manuel], con cuyo motivo creí oportunidad de desprenderme de tal compañía y pretexté alcanzar a dichos señores.” Pero el plan de Cayetano Grimau y Gálvez no funcionó. “Se frustró mi idea porque el inglés dijo serle también preciso ver a uno de ellos para darle una carta al gobernador de Córdoba.”
En medio de aquel encuentro con el diputado -quien viajaba con seis peones que lo escoltaban- ocurrió un gran percance. El chasqui de la Patria se alejó del grupo a distancia prudente, bajó del caballo y se dirigió a unos yuyales para resolver cuestiones fisiológicas. En ese complicado instante le pusieron un trabuco en la espalda, además de amenazarlo con un facón, y lo obligaron a entregar los papeles que transportaba. El inglés y sus secuaces huyeron con las actas sustraídas.
Al enterarse de que los pliegos se habían perdido, el inútil compañero de ruta anunció que regresaría a Córdoba. Según dijo estaba un poco enfermo y ya no tenía nada que custodiar.
El chasqui los persiguió hasta que los perdió de vista. Llegó a Buenos Aires y corrió a denunciar el robo. Se llevó adelante una investigación, pero nada pudo probarse.
Grimau continuó siendo útil a la Patria hasta que murió víctima de la fiebre amarilla de 1871. Las actas de la Independencia nunca más aparecieron. Las que hoy vemos son copias impresas de aquel primer manuscrito perdido en los yuyales del sur de Córdoba.
1878:El doctor Simón de Iriondo asume por segunda vez la gobernación de Santa Fe.
Simón de Iriondo (Santa Fe, 28 de octubre de 1836 – Buenos Aires, 30 de noviembre de 1883 fue un abogado y político argentino, gobernador de la Provincia de Santa Fe, senador, ministro y líder del Partido Autonomista de Santa Fe durante dos décadas.
En 1871 ganó las elecciones a gobernador, asumiendo el cargo en abril. Fundó el Banco Provincial de Santa Fe, la academia de práctica forense y las primeras municipalidades realmente autónomas. Construyó puentes sobre ríos bastante anchos, la primera red de cloacas de Rosario y muchas otras obras públicas. También fijó definitivamente los límites con la provincia de Buenos Aires y la de Córdoba. Basta fijarse en la forma que tiene el extremo sudoeste de su provincia para ver cuánto ganó en esas negociaciones.
Llevó a su amigo Servando Bayo a la victoria en las elecciones de 1874, y bajo su gobierno fue elegido senador nacional. En octubre fue nombrado Ministro del Interior del presidente Nicolás Avellaneda. Su primera misión fue reorganizar las relaciones entre los tres poderes del Estado, y entre las provincias y la Nación, después de la conmoción de la revolución de Mitre. Organizó también el Territorio Nacional del Chaco, creó el departamento nacional de ingenieros, fundó la dirección de Correos y Telégrafos, hizo aprobar una modificación a la ley de colonias, una de inmigración, etc. Entre las obras públicas que promovió estuvieron el puerto de Buenos Aires, el ferrocarril de Córdoba a Tucumán y las obras de infraestructura necesarias para apoyar la famosa zanja de Alsina.
En abril de 1878 volvió a asumir el gobierno de su provincia; fundó la Sociedad del Ferrocarril Provincial Oeste Santafesino, y apoyó la instalación de nuevas colonias de inmigrantes. Además apoyó la venta de tierras a argentinos nativos, no organizados como colonias, y organizó pueblos en los que éstos centraran su vida económica y social. Muchos de los pueblos del interior santafesino deben su existencia al empuje de Iriondo. Tuvo que afrontar una seria crisis económica, derivada de la política económica de Avellaneda, y algunas revueltas relacionadas con la revolución de Carlos Tejedor en 1880.
Hizo elegir gobernador a su aliado Manuel Zavalla, y poco después fue elegido nuevamente senador nacional, aunque casi no tuvo tiempo de ejercer ese cargo: falleció en Buenos Aires en noviembre de 1883.
La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos mediante decreto 2236/46 del 11 de julio de 1946 declaró bien protegido histórico el sepulcro de Simón de Iriondo, sito en la Catedral de la ciudad de Santa Fe.
1890:Nace en Buenos Aires Victoria Ocampo.
Destacada escritora, fundó la revista Sur y del Fondo Nacional de las Artes. Entre sus obras se destacan una serie de Testimonios de diez volúmenes, y su Autobiografía. Murió en San Isidro el 27 de enero de 1979.
Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo (Ciudad de Buenos Aires, 7 de abril de 1890 – Beccar,​ 27 de enero de 1979) fue una escritora,​ intelectual, ensayista, traductora, editora, filántropa y mecenas argentina. Publicó libros como La laguna de los nenúfares (1926), diez tomos de Testimonios y Tagore en las barrancas de San Isidro (1961).​
Nacida en una familia aristocrática, fue educada con institutrices y su primer idioma fue el francés. En 1924 publicó su primera obra, De Francesca a Beatrice, editada por la Revista de Occidente con la ayuda de José Ortega y Gasset. Participó desde su juventud en las primeras manifestaciones de los movimientos feministas, intelectuales y antifascistas argentinos, lo que la llevó a fundar en 1936 la Unión Argentina de Mujeres.​
Sus viajes le permitieron contactar con exponentes de la literatura y el ámbito intelectual. Alentada por Waldo Frank y Eduardo Mallea, fundó la revista y editorial Sur en 1931, que promovió las obras literarias de autores nacionales e internacionales como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sabato, Silvina Ocampo, Alejandra Pizarnik, Jose Bianco, Virginia Woolf, Carl Gustav Jung, Andre Malraux, T.E. Lawrence, Martin Heidegger, Jean Genet, E.M. Forster, Henri Michaux, Lanza del Vasto, Henry Miller, Vladimir Nabokov, Robert Musil, Yukio Mishima, Georges Bataille, T. Adorno, Walter Benjamin, hasta el cese parcial de su publicación en 1971.​
En 1941, se instaló en su residencia Villa Ocampo —hoy perteneciente a la UNESCO—, que se convirtió en lugar de recepción de figuras como Rabindranath Tagore, Albert Camus, Graham Greene, Ígor Stravinsky, Saint-John Perse, Denis de Rougemont, Pierre Drieu La Rochelle, Roger Caillois, Ernest Ansermet, Christopher Isherwood e Indira Gandhi.​
Única latinoamericana en una de las sesiones de los Juicios de Núremberg, militó en la oposición al peronismo, por lo cual fue arrestada durante 26 días en 1953.​

Como filántropa donó durante la Segunda Guerra Mundial tres toneladas de alimentos y de ropa hacia países ocupados por el Eje, particularmente Francia.
Fue presidenta del Fondo Nacional de las Artes desde 1958 a 1973 y recibió diversas distinciones así como doctorados honoris causa otorgados por varias universidades. Entre las distinciones más importantes se encuentran las condecoraciones de Officier de La Légion d’Honneur y de Commandeur des Arts et des Lettres otorgadas en 1962 por el gobierno francés, la distinción de Commander of the Order of the British Empire concedido por la Reina Isabel de Inglaterra, la Médaille d’Or du Rayonnement Français ortorgada por la Academia Francesa en 1965 y el Premio Maria Moors Cabot otorgado en 1965 por la Universidad de Columbia. En 1967 la Universidad de Harvard la hace Doctor Honoris Causa y en 1968 la Universidad Vishwa Bharati de la India le confiere el mismo título. En 1977, se convirtió en la primera mujer elegida miembro de la Academia Argentina de Letras
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Victoria Ocampo pasó sus últimos meses postrada sobre su cama y transcurrió Navidad y Año Nuevo prácticamente sola.El 24 de enero de 1979 su salud se agravó. En la madrugada del 27 de enero, ingresó en coma y falleció a las 9 hs. a la edad de 88 años.
1894:Aparece el diario socialista La Vanguardia, fundado por Juan B. Justo.
La Vanguardia es un periódico argentino fundado por Juan B. Justo en 1894 como un “periódico socialista científico defensor de la clase trabajadora”, que en 1896 se convirtió en órgano oficial del Partido Socialista de la Argentina. En abril de 2013 el Partido Socialista comenzó a editarla con frecuencia mensual y distribución comercial en todo el país. Su director es nombrado por el Comité Nacional del Partido Socialista. En junio de 2014 se designó como director por un nuevo período al periodista entrerriano Américo Schvartzman.
La Vanguardia fue fundada por Juan B. Justo, Esteban Jiménez, Augusto Kuhn, Isidro Salomó y Juan Fernández. Salvo el primero, médico argentino, los demás eran obreros e inmigrantes europeos, pioneros del socialismo en la Argentina.
Su fundación surgió de una convocatoria publicada en el diario La Prensa el 2 de agosto de 1893, que invitaba “a los presidentes de todas las secciones obreras a concurrir a la conferencia que se celebrará hoy a las 7.30 PM en el Café Francés, calle Esmeralda 318, para cambiar impresiones sobre la formación de una Federación y la creación de un periódico que defienda los intereses de la clase trabajadora.” Firmaba la misiva “La Comisión”. En verdad, la autoría de la prometedora invitación era obra de la Agrupación Socialista y llevaba la firma de uno de los principales animadores del grupo socialista Vorwärts, Augusto Kuhn.
La reunión fracasó en cuanto a convocatoria: los únicos asistentes fueron los miembros de la misma agrupación: el propio Kuhn, Jiménez, Salomó y Fernández, secretario de los toneleros. A último momento, no obstante, ingresó con cierto apuro un quinto personaje que resultaría al cabo fundamental: Juan B. Justo, que contaba entonces 28 años y se presentó con decidido ánimo. Sobre él recaería, finalmente, la organización del periódico.
Ocho meses tardarían los cinco entusiastas socialistas en improvisar el taller de redacción y armado en la misma pieza de inquilinato en que vivía Kuhn, quien además donó 300 pesos de su bolsillo para completar el equipamiento necesario. Justo, por su parte, vendió su automóvil y empeñó su medalla dorada para poder contribuir con el proyecto. El nombre del nuevo periódico se definió sin más trámite: Justo propuso “La Vanguardia”, según varios testimonios en honor al fortín ubicado en su querida Tapalqué y al que gustaba visitar montado a caballo junto a su padre. No hubo problemas en adoptarlo para el periódico ya que, más allá de las remembranzas juveniles del director, tenía un significado político coherente para las pretensiones del grupo promotor.
Así, el 7 de abril de 1894 apareció el primer número de La Vanguardia con el rotulo de “Periódico Socialista Científico, Defensor de la Clase Trabajadora”. El primer editorial, elaborado por Justo, analizaba desde una perspectiva marxista la realidad económica y política de Argentina a la que caracterizaba como capitalista, si no aún plenamente, en vías de su realización completa. Decía de manera contundente: “Venimos a representar en la prensa al proletariado inteligente y sensato. Venimos a promover todas las reformas tendientes a mejorar la situación de la clase trabajadora”. Luego subrayaba sin ambigüedades una orientación ideológica rudimentaria en su falta de precisiones, pero que no obstante marcaba un rumbo definido y un límite ante otras fuerzas políticas que reclamaban la representatividad obrera: “Venimos a difundir las doctrinas económicas creadas por Adam Smith, Ricardo y Marx”. Desde el primer número exhibía una diferencia notable con los grupos revolucionarios para los que las “reformas” no constituían más que un eufemismo de la burguesía liberal y democrática, en el mejor de los casos, o directamente de aquellos que renunciaron al radical cambio de sistema social, por lo que no tardarían en ser considerados traidores del movimiento obrero y la revolución.
Desde ese momento el periódico, de aparición semanal los días sábado, fue un centro de unificación de los núcleos socialistas y obreros que actuaban en Argentina y se lo considera uno de los principales antecedentes organizativos que convergerían en la federación del Partido Socialista Obrero Argentino en 1896.
En 1905 comenzó a publicarse diariamente, ocupando nuevamente la dirección Juan B. Justo, la que había abandonado unos años atrás, con motivo de su radicación en la localidad de Junín.
Esto se enmarcaba en el crecimiento general de las organizaciones de la clase obrera. Para inicios del siglo XX el PS ya había conseguido representación parlamentaria en la figura de Alfredo Palacios, primer diputado socialista de América. Además, los socialistas dirigían la Unión General de los Trabajadores (UGT), central sindical que habían fundado en 1903.
En 1910, durante el Centenario, el local de La Vanguardia ubicado en la calle México fue saqueado e incendiado, con evidente complicidad gubernamental.
Cuando el Partido Socialista se fracturó en 1958 el Partido Socialista Argentino retuvo la dirección de La Vanguardia en la figura de Alicia Moreau de Justo, mientras que el Partido Socialista Democrático comenzó a editar el periódico Nuevas Bases dirigido por Américo Ghioldi
Algunos de los directores de La Vanguardia fueron Juan B. Justo, Nicolás Repetto (1901-1905), Enrique Del Valle Iberlucea (1916-1917), Mario Bravo, Alicia Moreau de Justo, Juan Antonio Solari, Norberto La Porta y Jorge Tula entre otras destacadas figuras.
1912:Triunfa el radicalismo en las elecciones de diputados nacionales de la Capital Federal.
Una elección legislativa se llevó a cabo en Argentina el 7 de abril de 1912, para escoger a 65 de los 120 diputados nacionales. Fueron unas elecciones históricas, ya que eran el primer proceso electoral celebrado bajo la Ley Sáenz Peña, que garantizaba el sufragio universal masculino, directo y secreto. Constituyeron, por lo tanto, las primeras elecciones democráticas de la historia argentina. El resultado fue una victoria para el Partido Conservador, que obtuvo 16 diputados. Sin embargo, destaca el avance de la Unión Cívica Radical, que abandonó su habitual abstencionismo y obtuvo 11 diputados.​ La participación electoral fue del 68.5%

El régimen hegemónico del Partido Autonomista Nacional, (PAN) instaurado entre 1874 y 1880, fue posible gracias a un acuerdo entre Adolfo Alsina y Bartolomé Mitre, así como al fraude electoral sistemático, facilitado por el sistema de voto cantado, donde el sufragio era público y sumamente restringido. El régimen se disolvió de común acuerdo. Durante una visita a Roma en 1909, Roque Sáenz Peña, perteneciente a una de las familias más poderosas del país, tuvo la oportunidad de reunirse con el principal opositor al régimen, Hipólito Yrigoyen, líder exiliado de la Unión Cívica Radical (UCR). Durante sus numerosas discusiones, Saénz Peña fue sorprendido con la noticia de que sería candidato del PAN en las elecciones presidenciales de abril de 1910. Saénz Peña, que en 1892 había sido dejado de lado por el partido en favor de su padre Luis Sáenz Peña, era el contrapeso del presidente José Figueroa Alcorta contra el ala más reaccionaria del PAN. Convencido de la necesidad de una reforma relectoral, Sáenz Peña estuvo de acuerdo con Yrigoyen para avanzar hacia la celebración de elecciones libres y justas.​
Sáenz Peña mantuvo su palabra e Yirigoyen se encargó de convencer a la UCR de abandonar el abstencionismo electoral. El 10 de febrero de 1912, el Congreso de la Nación Argentina aprobó la Ley Sáenz Peña, redactada por el presidente,​ con el político católico Indalecio Gómez como coautor.​ Sin embargo, la ley excluía a las mujeres (que no recibirían el derecho al voto sino hasta 1947), y a la gran población inmigrante en la Argentina, la mayoría de los cuales aún no eran ciudadanos. Esto afectó principalmente a las grandes ciudades, como Buenos Aires o Rosario, donde más de la mitad de la población había nacido fuera del país
1948:Día mundial de la Salud
En 1948, la Primera Asamblea Mundial de la Salud propuso que se Estableciera un «Día Mundial de la Salud» para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Desde 1948, el Día Mundial de la Salud se viene celebrando cada 7 de abril, fecha en que fuera fundada la OMS.
1999:El Dalai Lama, líder espiritual tibentano, visita el país por segunda vez.
El dalái lama (de la palabra mongola dalai, «océano», y de la tibetana lama, «maestro reencarnado» o «gurú») es el título que obtiene el dirigente de la Administración Central Tibetana y el líder espiritual del lamaísmo o budismo tibetano. Es el término utilizado en el budismo tibetano y en la religión bön para referirse a aquel maestro que ha logrado tener el control parcial o total en la muerte sobre la forma de su reencarnación, y el conocimiento del lugar de su nuevo nacimiento. El actual dalái lama es Tenzin Gyatso (6 de julio de 1935, 85 años).
Traducido generalmente como «océano de sabiduría», este título fue forjado por el jefe mongol Altan Khan (Altan Jan, en español) al aceptar a Sonam Gyatso como maestro excepcional. Nótese que en este caso, dalay era la traducción de Gyam-tsho (Gyatso), el apellido de los dalái lamas.
Los budistas tibetanos consideran que los dalái lamas son encarnaciones de Avalokiteśvara (el Bodhisattva patrono del Tíbet), y creen que, tras su muerte, su conciencia sutil tarda un intervalo de cuarenta y nueve días, a lo sumo, para encarnarse de nuevo en un infante que ya desde su nacimiento puede dar señales de su carácter especial. Avalokiteśvara es un bodhisattva importante para el budismo tibetano y es considerado en las enseñanzas vajrayāna como un buda. En cambio, para las enseñanzas mahāyāna es visto más bien como un bodhisattva de elevado nivel.
Tras la muerte del dalái lama, el panchen lama se encarga de reconocer su reencarnación o tulku (por lo general es un niño) mediante las señales establecidas y este pasa a ser el nuevo dalái lama. A su vez, el dalái lama debe reconocer a la reencarnación del Panchen Lama tras la muerte de este.
Tradicionalmente, el dalái lama ha sido el líder espiritual y temporal del Tíbet. También es el líder espiritual de todos los seguidores del lamaísmo o budismo tibetano, tanto en los países de mayoría lamaísta, como Mongolia o Bután, como entre las comunidades de budistas tibetanos de todo el mundo. Sin embargo, muchos países lamaístas como Bután y Mongolia también tienen líderes locales -elegidos de forma similar al dalái lama y considerados la encarnación de deidades- que representan parte de la estructura administrativa de todo el budismo tibetano a nivel mundial como es el caso del Je Khempo en Bután y del Jebtsundamba Khutuktu en el budismo mongol.
El dalái lama era, a su vez, el jefe supremo de una monarquía feudal teocrática absolutista, que duró hasta la invasión del Tíbet por parte de China en 1950. Los Lamas eran considerados como parte de la élite dentro del sistema de organización feudal de la sociedad tibetana, donde la vasta mayoría de la población estaba compuesta por siervos, y donde un 5% de la misma estaba al servicio de los Lamas. El dalái lama vivía en el palacio Potala de 1000 habitaciones situado en la ciudad de Lhasa. Después de la invasión China, el dalái lama tuvo que exiliarse y organizar una resistencia pacífica desde el exterior, en la ciudad de Dharamsala.