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OCURRIÓ UN 13 DE ABRIL

OCURRIÓ UN 13 DE ABRIL
1493:El almirante Cristóbal Colón fue recibido por la corte española, que se encontraba en Barcelona.
Cristóbal Colón (Cristoforo Colombo, en italiano, o Christophorus Columbus, en latín; de orígenes discutidos, algunos expertos se inclinan por Génova,​ donde pudo haber nacido el 31 de octubre de 1451​ y se sabe que murió en Valladolid, el 20 de mayo de 1506) fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales al servicio de la Corona de Castilla. Realizó el llamado descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, al llegar a la isla de Guanahani, en las Bahamas.
Efectuó cuatro viajes a las Indias —denominación inicial del continente americano — y aunque posiblemente no fue el primer explorador europeo de América, se le considera el descubridor de un nuevo continente —por eso llamado el Nuevo Mundo— para Europa, al ser el primero que trazó una ruta de ida y vuelta a través del océano Atlántico y dio a conocer la noticia. Este hecho impulsó decisivamente la expansión mundial de la civilización europea, así como la conquista y colonización por varias de sus potencias del continente americano.
Su antropónimo es un ícono mundial que inspiró diversas denominaciones, como la de un país: Colombia, y dos regiones de Norteamérica: la Columbia Británica, en Canadá, y el Distrito de Columbia, en Estados Unidos.
Después del 12 de octubre, Colón recorrió otras islas de las Bahamas hacia el sur hasta llegar a la isla de Cuba, y posteriormente a la Española (actual República Dominicana). En las orillas de esta, el 25 de diciembre de 1492, se hundió la nao capitana, la Santa María. Sus restos fueron usados para construir el Fuerte de La Navidad, el primer poblado español en América.​
Las dos carabelas, al mando del almirante, emprendieron el viaje de regreso a España. Las naves se separaron, llegando la Pinta en primer lugar a Bayona, hacia el 18 de febrero de 1493.​ La Niña sufrió una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacerla naufragar. En tan difícil trance, Cristóbal Colón, decidió echar en suerte, la promesa de peregrinar en romería a varios templos.​ La nave de Colón hizo escala en las islas portuguesas de los Azores y de allí llegó el 4 de marzo a Lisboa, forzada por otra tormenta. El 9 de marzo Colón fue llevado ante el rey Juan II de Portugal, al que intentó convencer de que la expedición no interfería con sus posesiones atlánticas. Algunos cortesanos propusieron que se ejecutase a Colón por haber violado el Tratado de Alcáçovas, pero el rey finalmente lo dejó libre.​ Tras esto Colón hizo vela para Andalucía.
Finalmente, el 15 de marzo la Niña arribó al puerto de Palos, con pocas horas de diferencia respecto a la Pinta. Cristóbal Colón pasó una noche de vigilia en la iglesia de Santa Clara, cumpliendo la promesa o Voto Colombino realizado en alta mar.​ También cumplió en Huelva con la promesa de encender una vela en el Santuario de la Cinta​. A los pocos días falleció Martín Alonso Pinzón, el principal socio de Colón en este viaje, que fue enterrado probablemente en La Rábida, según era su voluntad.​
Pinzón primero y Colón después enviaron separadamente noticias de su llegada a los Reyes, que se encontraban en Barcelona. En esta ciudad apareció impresa, probablemente a principios de abril, una carta de Colón anunciando el Descubrimiento dirigida a Luis de Santángel​ fechada a 15 de febrero, cuando todavía estaban en alta mar. Una semanas más tarde se imprimió en Roma una carta muy similar, dirigida al tesorero Gabriel (o Rafael) Sánchez y traducida al latín por Leandro de Cozco. Esta obra se difundió rápidamente por toda Europa y fue traducida al italiano y al alemán.
El 13 abril de 1493, Colón fue recibido por los Reyes Católicos en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra en Badalona, cerca de Barcelona (otras versiones indican que dicho encuentro se produjo en el Saló del Tinell, en Barcelona), donde explicó su llegada por el oeste a lo que él creía era la India.
Varios años después los europeos irían dándose cuenta de que las tierras a las que había llegado Colón no estaban conectadas por tierra con Asia, sino que formaban un continente distinto, al que a partir de 1507 se le empezaría a llamar América.
El 20 de mayo los reyes Fernando e Isabel, entre los premios y dignidades otorgados a Colón le concedieron esta ampliación de su escudo de armas primitivo:
1813:La Asamblea General Constituyente, conocida como Asamblea del Año XIII, fija la acuñación de la nueva moneda de oro y plata.
En las Provincias del Río de la Plata se utilizaban las monedas emitidas en la Casa de moneda de Potosí, con el sello real. En febrero de 1813 ocurre la victoria rioplatense sobre los realistas en la batalla de Salta. Las tropas del Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano ocupan Potosí. Cuando la noticia llega a Buenos Aires, la Asamblea General Constituyente, llamada Asamblea del año XIII, resuelve realizar la acuñación de un nuevo tipo de moneda. 
El 13 de abril de 1813 se acuñaron en Potosí monedas en oro (Escudos) y reales en plata, y en año 1815, soles y reales ambos en plata. Siendo las monedas de 1815 más abundantes que las de 1813. 
Las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma obligan a los patriotas a la evacuación de Potosí, y con la derrota de Rondeau en Sipe-Sipe se pierde definitivamente. Potosí continuará acuñando monedas a nombre de Fernando VII hasta 1825, cuando la batalla de Ayacucho pone fin a la dominación española en Sudamérica. 
1815:El Protector general José Artigas llega a la ciudad de Santa Fe y asume el mando de su ejército. A los pocos días se retiró con sus tropas a la Banda Oriental.
José Gervasio Artigas nació en Montevideo el 19 de junio de 1764. Fueron sus padres Don Martín José Artigas y Doña Francisca Antonia Arnal. Su abuelo paterno, Juan Antonio, figuró entre los primeros pobladores de Montevideo. Después de estudiar en el colegio franciscano de San Bernardino, se dedicó a las tareas rurales en las estancias de su padre. Años más tarde comenzó a ganarse la vida comprando cueros en la campaña para venderlos a los exportadores de Montevideo. En 1791 nació su primer hijo, Manuel, fruto de su unión con Isabel Sánchez.
Artigas fue reclutando un verdadero ejército popular formado por los gauchos orientales, empobrecidos por la administración de Elío. Repartió entre sus paisanos las tierras y los ganados que les iba tomando a los españoles. Con estas fuerzas, el 18 de mayo de 1811 derrotó a los realistas en el combate de Las Piedras y, puso sitio a Montevideo hasta que, sorpresivamente y sin consultarlo, el Primer Triunvirato firmó el 20 de octubre un armisticio con Elío por el cual se comprometía a retirar las tropas patriotas.
Disgustado con este desenlace, seguido por sus milicianos y la mayoría de la población oriental, Artigas se retiró hacia Entre Ríos para reorganizar la lucha. De todos lados llegaban familias huyendo de la persecución española a colocarse bajo su protección y a ofrecerse para luchar contra los españoles y los portugueses, que habían comenzado a penetrar desde el norte de la Banda Oriental por pedido de Elío. Mil carretas y unas 16 mil personas (hombres, mujeres y niños) con sus pocos ganados y pertenencias, cruzaron el río Uruguay y se instalaron en Ayui, cerca de la actual Concordia (Entre Ríos) preparados para continuar la lucha. Era el famoso éxodo del pueblo oriental. Pero el Primer Triunvirato envió a Manuel de Sarratea para reemplazar a Artigas en el mando de las tropas orientales. Sólo cuando a fines de 1812, tras la caída del Primer Triunvirato, Sarratea fue reemplazado por Rondeau, y se le devolvió su mando a Artigas, los orientales aceptaron unirse a las tropas porteñas para sitiar Montevideo.
Para 1814, la popularidad de Artigas se había extendido a varias de las actuales provincias argentinas, afectadas, al igual que la Banda Oriental, por la política de libre comercio y puerto único, promovida por Buenos Aires, que arruinaba a los artesanos y campesinos del Interior. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unieron a los orientales, formando la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó junto con los jefes litoraleños contra el centralismo del Directorio. La liga formó una especie de mercado común regional en el que se protegía a los productores locales y se fomentaba la agricultura a través del reparto de tierras, animales y semillas. No pagaban impuestos las máquinas, los libros y las medicinas y derivaba el comercio del Litoral al puerto de Montevideo.
En 1815 Artigas recuperó Montevideo, ocupada hasta entonces por las tropas porteñas, y convocó en Concepción del Uruguay el 29 de Junio de 1815 al Congreso de los Pueblos Libres. Allí estaban los diputados por la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Misiones. Sus primeros actos fueron jurar la independencia de España, izar la bandera tricolor (igual a la de Belgrano pero atravesada por una franja roja, símbolo del federalismo) y la resolución de no concurrir al Congreso de Tucumán convocado por el Directorio, en protesta por la actitud del gobierno porteño de fomentar la invasión portuguesa a la Banda Oriental para terminar con Artigas.
Mientras se reunía el Congreso de Tucumán, Artigas y su gente defendía el territorio contra una nueva invasión de los portugueses, que tomaron Montevideo en 1817.
1832:Muere en Montevideo, Uruguay, el coronel Juan José Quesada.
 Guerrero de la Independencia, ingresó en el regimiento de Dragones, actuó en el sitio de Montevideo y marchó al Alto Perú a las órdenes de José Rondeau y Martín Güemes. Más tarde peleó en las campañas de Chile y Perú y en la guerra contra el Imperio del Brasil.
Se enroló muy joven en el ejército español, Regimiento de Dragones de Buenos Aires, y luego participó en el periplo de un buque corsario en la guerra contra Gran Bretaña, que fue capturado por los ingleses frente a Ciudad del Cabo. Regresó a Buenos Aires a fines de 1807 y se incorporó al Batallón de Montañeses.
Apoyó la Revolución de Mayo y se incorporó a la campaña del general Manuel Belgrano sobre la Banda Oriental en 1811. Participó en la Las Piedras, y se unió al sitio que le impuso José Rondeau a la ciudad de Montevideo. Su audacia era proverbial, y sus superiores lo otorgaron rápidos ascensos. Lideró el Asalto de la Isla de las Ratas, frente al puerto de Montevideo, donde capturó un valioso arsenal que le permitió proveer de pólvora a la artillería sitiadora.
De regreso del sitio participó en la represión del Motín de las Trenzas, y al año siguiente volvió a unirse al sitio de Montevideo. Combatió en la batalla de Cerrito y permaneció en ese destino hasta la caída de la ciudad realista. Fue ascendido al grado de teniente coronel.
A mediados de 1814 pasó al Ejército del Norte, y en diciembre fue uno de los promotores del motín de los oficiales contra el general Carlos María de Alvear, que había logrado que el Director Gervasio Antonio de Posadas lo enviara a ocupar el mando en jefe de ese Ejército. Formó parte de la tercera expedición auxiliadora al Alto Perú y combatió en la batalla de Sipe Sipe. Perdió casi todo su regimiento, y le tomó muchas semanas huir hacia Jujuy.
Se unió a las fuerzas salteñas de Martín Miguel de Güemes, quien lo nombró segundo jefe de la División Volante del Marqués de Yavi, coronel mayor Juan José Feliciano Fernández Campero, jefe de las avanzadas patriotas en la Puna. Tras algunos éxitos, fueron derrotados y capturados juntos en la sorpresa de Yavi por el mariscal realista José de la Serna e Hinojosa y su segundo el coronel Guillermo de Marquiegui. En esa acción de guerra, el coronel Quesada resultó herido en combate por varios sablazos.
Permaneció cuatro años preso en la cárcel del Algibe en el Callao, frente a Lima, donde compartió la celda con su sobrino Isidro Quesada. Por corto tiempo, también estuvo allí su jefe, el coronel Fernández Campero.
Fue liberado a fines del año 1820, por medio de un canje de prisioneros ordenado por el general José de San Martín. Fue incorporado al Estado Mayor del ejército del Perú, pero dejó ese país a fines de 1821.
Fue pasado a retiro en 1822, y se dedicó al comercio.
En 1826 se unió a la campaña del Brasil con el grado de coronel. Combatió en la batalla de Ituzaingó y fue puesto al mando de un regimiento de caballería, con el que participó en la de Camacuá.
Nunca regresó a Buenos Aires, y permaneció en Montevideo, donde formó su familia y se dedicó al comercio.
Falleció en esa ciudad el 13 de abril de 1832.
Sus restos fueron repatriados posteriormente a la Argentina, con los honores correspondientes a un guerrero. Su féretro fue acompañando con pompa militar desde la avenida Belgrano, por la calle Florida hasta el cementerio de la Recoleta donde descansa en el mausoleo del Teniente General Pablo Riccheri. Fue honrado con la imposición de su nombre a una calle en la Ciudad de Buenos Aires y otra en la ciudad de Montevideo en el barrio Simón Bolívar.
1835:Juan Manuel de Rosas asume por segunda vez el cargo de gobernador de Buenos Aires.
Será también encargado de las relaciones exteriores de la Confederación. Fue elegido el 7 de abril del mismo año.
En esta segunda gobernación Rosas: favoreció la venta o el otorgamiento de las tierras públicas que pasaron a manos de los grandes ganaderos.
Otorgó opción de compra de tierras a los arrendatarios de contratos de enfiteusis facilitando así el acceso a la propiedad privada tanto al norte como al sur del río Salado.
Rosas mantuvo durante gran parte de su mandato excelentes relaciones con los comerciantes británicos y su gobierno.
Francia no había obtenido de Rosas un tratado comercial como el que Inglaterra había conseguido de Rivadavia.
Los ciudadanos franceses no estaban exentos de hacer el servicio militar como los británicos. Rosas, además había encarcelado a varios franceses acusados de espionaje.
Se produce un conflicto diplomático y las naves francesas que estaban estacionadas en el Río de la Plata, bloquearon el puerto de Buenos Aires a fines de marzo de 1838.
El bloqueo se mantuvo por dos años generando una obligada política proteccionista, más allá de la Ley de Aduana y produjo ciertas grietas en el bloque de poder. Los ganaderos del Sur de la provincia se rebelaron contra Rosas ante la caída de los precios de la carne y las dificultades provocadas por el cerco francés al puerto.
Durante el bloqueo se reanudó la guerra civil. Lavalle, con el apoyo francés, invadió Entre Ríos y Santa Fe pero fracasó en su intento de tomar Buenos Aires por carecer de los apoyos necesarios y debió marchar hacia el Norte.
En octubre de 1840, finalmente por tratado Mackau – Arana, Francia pone fin al bloqueo. El gobierno de Buenos Aires se comprometió a indemnizar a los ciudadanos franceses, les otorgó los mismos derechos que a los ingleses y decretó una amnistía.
Concluido el conflicto con Francia, Rosas limitó la navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Bloqueó el puerto de Montevideo y ayudó a Oribe a invadir el Uruguay y a sitiar la capital en 1843.
Estas actitudes de Rosas afectaron los intereses de los comerciantes y financistas extranjeros.
En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por una flota anglo-francesa.
A pesar de la heroica resistencia de Lucio N. Mansilla y sus fuerzas, en la Vuelta de Obligado, una flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná.
El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros, también perjudicaba a los estancieros del Litoral que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires, entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841
Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante los bloqueos le valió la felicitación del General San Martín y un apartado especial en su testamento: «El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.»
Recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con Inglaterra y Francia.
1847:Nace en Buenos Aires Eduardo Sívori, afamado pintor argentino.
Dueño de una vocación temprana, recién a los 27 años de edad viajó a Europa, ahí pudo desarrollarla cabalmente iniciando su carrera artística en París donde vivió entre 1873 y 1876. De regreso a Buenos Aires, continúa sus estudios con José Aguyari, Francesco Romero y Ernesto Charton de Treville.
Fue uno de los fundadores de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes de Buenos Aires, antecedente directo de la Academia Nacional de Bellas Artes.
En 1882 regresa a París, donde toma clases con Jean-Paul Laurens.
Radicado definitivamente en la Argentina, se volcó paulatinamente a la temática del paisaje pampeano, y se lo recuerda por ser de los primeros artistas que introdujo la técnica del grabado.
1865:El gobierno paraguayo aborda y apresa en el puerto de Corrientes los buques de la armada nacional 25 de Mayo y Gualeguay.
Alrededor de las 6 de la mañana del 13 de abril de 1865 cinco buques de guerra paraguayos al mando del comandante Pedro Ignacio Meza, los vapores Tacuarí (buque insignia, 6 cañones, José María Martínez), Ygurey (5 cañones, Remigio del Rosario Cabral), Paraguarí (4 cañones, José Alonso), Marqués de Olinda (4 cañones, Ezequiel Robles) e Yporá (4 cañones, Domingo Antonio Ortiz), con 2500 hombres de desembarco, pasaron ante la ciudad río abajo. Pese a que desde el 25 de Mayo identificaron la orden de cambiar de rumbo y prepararse a combate (el libro de señales era idéntico) el capitán Domingo Olivieri, segundo de a bordo, ordenó previsoramente cargar cañones pero también saludar a la flota paraguaya, la cual si responder viró nuevamente hacia el norte iniciando el ataque a las naves argentinas.
Mientras la mayor parte de los agresores se concentraban en el 25 de Mayo, el Olinda se encargó de reducir y poner a flote al Gualeguay, lo que consiguió con dificultad ante la resistencia de Ramírez y sus hombres, y el Igurey, con 300 hombres de tropa, consiguió abordar al 25 de Mayo. Los buques fueron remolcados hacia el Paraguay, tras algunos disparos sobre la población por parte del Paraguarí.
Declarada la guerra al Paraguay tras la agresión armada a su territorio, a partir de 1866 y hasta su recuperación el 25 de Mayo continuó figurando en la nómina de la Armada como “Vapor Prisionero”. Su dotación permaneció prisionera de las fuerzas de Francisco Solano López, en las mismas condiciones inhumanas que el dictador reservó para los restantes prisioneros de guerra y los disidentes.
El comandante Carlos Massini, su segundo Domingo Olivieri, los tenientes Fernando Leyton y Martín Calvo, los guardiamarinas Teófilo Seguí y Adolfo Carreras, el baqueano Federico Task, el primer ingeniero Hugo Bain y el contramaestre murieron en cautiverio. El teniente Vicente Constantino, un guardián segundo, un condestable, un carpintero un marinero, un soldado, dos artilleros de preferencia y un foguista pudieron sobrevivir hasta el fin de la guerra.
Respecto del 25 de Mayo, operó brevemente bajo bandera paraguaya y participó en las acciones de enero y febrero de 1866 sobre Puerto Corrales e Itaty. Sin embargo, el mal estado inicial del buque, la carencia de repuestos y de mantenimiento adecuado pronto lo dejaron inservible y permaneció fuera de servicio hasta que en enero de 1869 fue represado por las fuerzas brasileñas que lo encontraron en pésimas condiciones abandonado en un riacho.
Entregado a la Armada Argentina el 15 de marzo de 1869, fue remolcado a Buenos Aires pero tras ser inspeccionado se descartó, considerando que no podía siquiera servir como pontón.
1890:Se realiza el mitin del Frontón de Buenos Aires, donde queda constituida la Unión Cívica, bajo el mando de Leandro N. Alem, contra el gobierno de Miguel Juárez Celman.
Además del propio Alem, y de los jóvenes de la Unión Cívica de la Juventud (entre los que se destacaban Emilio Gouchón, Juan B. Justo, Lisandro de la Torre, Marcelo T. de Alvear, Tomás Le Breton y Manuel A. Montes de Oca), la oposición más adulta al régimen estaba formada, entre otros, por Aristóbulo del Valle, Pedro Goyena, Vicente Fidel López, Bernardo de Irigoyen y sobre todo Bartolomé Mitre, que había sido el principal opositor al roquismo en la década y media anterior.
La UCJ mantuvo una estrecha relación con estos personajes, en vistas a buscar un frente de unidad para combatir al gobierno. Al poco tiempo sancionó un programa político que recordaba al del viejo Partido Republicano fundado de Alem y del Valle en 1877 y se organizó en clubes cívicos parroquiales.
El 13 de abril de 1890 sucedió lo inevitable: en un masivo acto en el Frontón Buenos Aires los opositores adultos y la juventud se unificaron en un nuevo partido llamado Unión Cívica del cual Alem fue nombrado presidente y que contaba también con el liderazgo de Bartolomé Mitre.
Se decide organizar un levantamiento armado para deponer al gobierno y llamar a elecciones libres.

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