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Jorge Luis Borges: del porteño tímido al profesor eterno

Dos libros retoman la figura del autor argentino más reconocido en el mundo. Su rol como docente y el momento clave en su carrera de la mano de Natalio Botana.

Argentina es un país de próceres incómodos y sin dudas Jorge Luis Borges forma parte ese extraño panteón. En la actualidad, dos libros vuelven a acercar al lector al autor argentino más conocido a nivel mundial: Borges Buenos Aires, de Ulyses Petit de Murat, y Borges Profesor, recolección de las clases de literatura inglesa del escritor en la Universidad de Buenos Aires, a cargo de Martín Arias y Martín Hadis. Ambos títulos publicados por Sudamericana sirven para pensar en la figura de Borges a través del paso del tiempo.

Georgie. En 1980, en el marco del cuarto centenario de la ciudad, la por entonces Municipalidad de Buenos Aires le encargó a Ulyses Petit de Murat – traductor, escritor, periodista y compositor- que escribiera un libro sobre la relación del joven Borges con la Ciudad de Buenos Aires. Petit de Murat, amigo de aquella época y acompañante en las caminatas del autor de El Aleph por una ciudad arrabalera y en constante mutación, va a acercar al hombre detrás del mito, al que sus más íntimos apodaban “Georgie” por descendencia inglesa.

“En esa época, por más célebre y candidato al Nobel que fuera, las primeras ediciones de Borges se conseguían por pocos pesos y en sus conferencias quedaban sillas vacías. El personaje era famoso, no tanto el escritor”, señala Nicolás Helft en el prólogo de Borges Buenos Aires, remarcando la importancia de este libro para introducirse en la intimidad de los primeros años del escritor que luego desataría una “borgesmanía”.

Escrito en un tono íntimo producto de cariño y la camaradería, Borges Buenos Aires sirve para ver en detalle algunas de las particularidades que terminaron creando la imagen del gran autor (y gran lector) que sería leído y traducido en todo el mundo pese a nunca recibir el Premio Nobel. “Tanto es así que estando de acuerdo con todo lo él decía (…), me tomó de las solapas y con aire de grave reproche, me dijo: ‘¿Quién sos vos para no discutirme?”, recuerda Petit de Morat de esos primeros años en los que un Borges tímido se repartía entre las caminatas porteñas y las lecturas sin fin. 

Otro rasgo de esa timidez se puede leer cuando el autor del libro recuerda los momentos de publicación del primer libro de Borges. “Un día, de un modo medio subrepticio, me dijo que me iba a inferir un libro. Era Fervor de Buenos Aires, publicado en 1923, con una plata que le dio el padre, en número de trescientos ejemplares”. Tiempo después, el propio Borges se encargará de decir que en esos primeros poemas se encontraba, de manera cifrada, todo lo que él haría en sus obras posteriores.