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Horacio Guarany: sus canciones más románticas

ste miércoles se cumplen cuatro años de la partida de Horacio Guarany. Hay muchas maneras de recordar al carismático cantor. Por sus declaraciones altisonantes, por la potencia de sus actuaciones festivaleras. Por la bravura de su voz, cuando entonaba frases como “Si se calla el cantor, calla la vida” o “Caballo que no galopa va derecho al pisadero”. Por las leyendas en torno a su vida fuera del escenario: se dijo que de las canillas de su casa no salía agua sino vino. Por sus rivalidades con algunos colegas. Por sus ideas políticas y sus amistades (de su afiliación al Partido Comunista a su amistad con Carlos Menem). Por haber apadrinado a muchos jóvenes artistas, algunos convertidos en cantantes famosos, como Luciano Pereyra. Por su particular manera de recordar a amigos queridos que partían, poniéndole sus nombres a los árboles de la quinta de los pagos de Luján donde Horacio Guarany vivía.

También puede ser recordado por sus canciones. Por esas canciones románticas que escribió en varias décadas de carrera. En 1999, otro cantautor, Enrique Llopis, decidió homenajearlo con la grabación de un disco para el que seleccionó canciones de amor de Horacio. Así surgió Cantor enamorado, un disco de tributo.

A partir de ese repertorio, junto a otras piezas que no están en esa grabación, se puede armar una playlist con sus grandes canciones.

Puerto de Santa Cruz

Es una composición en la que Guarany alterna el foco de atención. Primero el lugar (justamente el Puerto de Santa Cruz, como un recuerdo lejano en tiempo y espacio) y un amor del ayer. La música tiene una rara concepción que puede oscilar entre la milonga y el rasguido doble, pero como la letra le marca el paso a la música, por una serie de repeticiones de palabras, se presenta una especie de coda, casi tanguera. Hay versiones litoraleñas, hay otras más melódicas, como la que Llopis grabó junto a Guarany.

No quisiera quererte

Es una declaración, de principio a fin, del dolor por la pérdida de un amor. No tiene relato, no hay un contexto de situación. Tal vez por eso es una canción tan universal. “No quisiera quererte, pero te quiero; Ese castigo tiene la vida mía. Por tenerte conmigo me desespero. Pero si te acercaras me alejaría. No quisiera que vuelvas, pero te espero. Eres como un castigo de idolatría. Si vivo por tu amor, por tu amor muero. Y si tú te murieras me moriría.

Cuando un gran amor se pierde

Está conectada con la anterior, aunque no va por la negativa de “No quisiera quererte”. Es, de todos modos, un lamento por la pérdida, justamente de un gran amor. “Cuando se pierde un gran amor, la vida pierde su color. Teatro vacío, el corazón; templo, sin Dios. Cuando se pierde un gran amor, un grito se hunde en alta mar, y el cielo es un puñal de sal y soledad“.

Amar amando

“Amar amando” es una especie de definición en un sentido amplio. Porque no habla únicamente del amor de pareja. Lo aclara en un interludio recitado: “Amar es dar la vida a cada rato. Amar es no hacer trampas, es dar la cara. Amar es el jugarse por su pueblo. Amar como te amé, y tú me amabas

Canción del adiós

Las pérdidas, los finales de una historia de amor son los que mayor espacio ocupan en la canción romántica de Horacio Guarany. Este fue otros de sus hits que trascendió las fronteras de la música folklórica argentina. Su primer frase alcanza para consagrarlo como un clásico de la canción melódica romántica. “Te digo adiós y acaso, te quiero todavía”.

Nada tengo de tí

Alma mía en la noche

Prima de “Amar amando”, la temática de “Alma mía en la noche” refiere a diversas situaciones de la vida, hasta que hace foco en esa persona a la que finalmente le canta. Así lo expresa en su estribillo: “La vida no es verdad sin ti. Alma, tanto amor en las manos quema como un infierno cruel. Busca, como un pájaro ciego, esa paz y el sosiego que le da tu querer“.

El amor que perdura ante la muerte. La vida que no da una segunda oportunidad cuando la primera es desaprovechada. “Y hoy que tan cerca estas, no puedo amarte. Porque tu corazón ya tiene dueño. Yo se que tú me quieres, alma mía. Culpable soy, de haber llegado tarde.”