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Fogwill a 10 años de su muerte

Murió Fogwill”: pasaron ya diez años desde que esas dos palabras sacudieron el ambiente literario con una noticia de esas que pegan fuerte donde más duele. Tanto los que lo admiraban como los que criticaban su personaje de eterno provocador coincidieron entonces en señalar que la muerte del autor de Los Pichiciegos causaba un vacío intolerable. Ya nada sería igual.

“La muerte de Rodolfo Enrique Fogwill, o Fogwill a secas, como él se llamaba a sí mismo, no deja solamente un desamparo literario y afectivo. Más allá del cuerpo está lo ya escrito, esa extensa obra radioactiva en todos los géneros, que seguirá discutiéndose de acá a muchos años; acaso nada le habría gustado más que eso. Pero con él desaparece también una verdadera fuerza de la cultura argentina que se manifestaba, al margen de los libros, en artículos, conferencias, entrevistas. La provocación era para él una variedad del pensamiento, una esgrima intelectual que forzaba la inteligencia a superarse, a pensar en ocasiones lo que no podía ni debía ser pensado”, escribió Pablo Gianera en la nota de despedida publicada en LA NACION el 22 de agosto de 2010. Fogwill tenía 69 años.

Esa “extensa obra radioactiva”, que incluye novelas, cuentos y poesía, será abordada por escritores y críticos en una serie de homenajes que empiezan este lunes. Organizada por el sello Alfaguara, la Semana Fogwill se desarrollará hasta el viernes 21 en la web y redes sociales de la editorial (@megustaleerarg) con lecturas, charlas y videos de archivo cedidos por su familia. Participan Gabriela Cabezón Cámara, Diego Erlan, Leila Guerriero, Martín Kohan, Pola Oloixarac, Alan Pauls, Patricio Pron, Maximiliano Tomas y Patricio Zunini.

Además, la Biblioteca Nacional prepara para compartir el mismo 21 en su canal de YouTube una playlist Fogwill con un corto documental realizado por la coordinación de Prensa y Comunicación de la BN y el registro audiovisual de las Jornadas Fogwill de septiembre de 2013. Entre otros colegas y amigos habían participado de aquellas jornadas Luis Chitarroni, Alan Pauls, María Moreno, Horacio González, Sergio Bizzio, Vera Fogwill y Selva Almada.

En uno de los videos se puede ver y escuchar a Fogwill leyendo “Llamado por los malos poetas” en el XVI Festival de Poesía de Rosario, en 2008. Ese poema largo y ácido, que a algunos les puede resonar de una publicidad de Coca Cola Light, empieza así:

Se necesitan malos poetas.

Buenas personas, pero poetas

malos. Dos, cien, mil malos poetas

se necesitan más para que estallen

las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,

la innecesaria, la fútil, la sutil

poesía imprescindible. O la in-

versa: la poesía necesaria,

la prescindible para vivir.

Otro material recuperado sobre Fogwill es un capítulo del ciclo “El libro perdido”, producido por la BN y la TV pública en 2014 y dirigido por Gabriel Reches, dedicado a Los Pichiciegos. En su búsqueda de un libro que nunca se sabe cuál es, el protagonista, interpretado por el actor Luis Ziembrowski, se cruza en esa ocasión con María Pía López y hablan sobre la metáfora de la guerra que narra Fogwill en la novela.

En marzo de 2021, Alfaguara publicará una edición especial de sus tres primeros libros de cuentos en formato facsimilar: Mis muertos punkPájaros de la cabeza y Música japonesa. Estos títulos se suman a las obras póstumas también editadas por Alfaguara: La gran ventana de los sueños (2013), un registro de sus sueños durante varias décadas, y La introducción (2016), su última novela. Entre el material inédito, la editorial Blatt & Ríos publicó en 2018 Memoria romana, que incluye textos encontrados entre los papeles de Fogwill, uno guardado por el editor desde 2002 y el proyecto de una novela breve que da título al libro.

En una entrevista con la revista Rolling Stone realizada en junio de 2007 mientras le lavaban el auto en un lavadero automático, dijo: “Escribir para mí es pensar. Es cierto, aunque sea pensar sobre la frase (y no sé si hay maneras de pensar fuera de una frase). Y escribo para no ser escrito, para no ser narrado por el discurso social que circula y tengo que repetir”. Palabra de Fogwill.