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Boxeo: el día en que el deporte perdió a dos leyendas como Joe Louis y Suger Ray Robinson

oe Louis, uno de los más grandes campeones pesados de la historia, y Sugar Ray Robinson, considerado como el mejor libra por libra de todos los tiempos –y que fuera rey welter, y cinco veces mediano–, fallecieron este día, con una diferencia de ocho años.

Ambos nacieron en los Estados Unidos. Ambos vinieron al mundo en mayo. Ambos eran negros, por lo que debieron esforzarse muchísimo más para alcanzar sus metas. Ambos fueron los reyes indiscutidos de sus divisiones. Ambos forjaron una sólida amistad que perduró más allá de los rings. Ambos dejaron legados brillantes que, a la fecha, se agigantan cada día más. Ambos integran el distinguido Hall de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York. Y ambos murieron el 12 de abril –y tras haber ganado millones en sus carreras, se fueron sumidos en la pobreza de donde habían surgido–, y con ocho años de diferencia.

Uno es Joe Luis, el formidable campeón pesado que más tiempo conservó su corona –11 años y ocho meses, desde junio de 1937 a marzo de 1949–, y el que más veces retuvo el título, con 25 defensas exitosas, récord absoluto sin distinción de categorías.

Y, el otro, es Sugar Ray Robinson, el genial monarca welter y cinco veces mediano, quien fue tan grande que, el término “el mejor libra por libra”, fue creado por los periodistas gracias a él y para él. Muchos lo consideran como el número 1 de todos los tiempos, lo que ratificó otro fenómeno irrepetible como Muhammad Ali, quien siempre lo llamó “el rey, el maestro, mi ídolo”.

El Bombardero de Detroit

Joseph Louis Barrow nació el miércoles 13 de mayo de 1914 en una humilde choza de algodoneros de Lafayette, Alabama. Fue el séptimo descendiente de los ocho que trajeron al mundo Munroe Barrow (que era el apellido del propietario de la plantación en la que vivían y trabajaban), y Lillie Reese.

Hijo y nieto de esclavos,el futuro monarca de todos los pesos prácticamente no habló hasta los 6 años –solo se comunicaba con monosílabos– y tartamudeaba levemente, por lo que forjó un carácter hosco y reservado. Años después se trasladó con su familia a Detroit y, al poco tiempo, dejó el colegio.

Un día, ingresó al Brewster Wheeler Recreation Center y comenzó a tomar clases de boxeo. Con 17 años disputó su primer combate amateur, condición en la que realizó 56 combates (con récord de 53-3), ganó el torneo Guantes de Oro para principiantes y, su debut profesional, se produjo el miércoles 4 de julio de 1934, cuando le GKO 1 al noruego-estadounidenseJack Kracken en el Bacon’s Arena de Chicago.

Lo hizo de la mano del ex agente inmobiliario John Roxborough como manager, del ex boxeador Jack Blackburn como entrenador y, su bolsa inicial, fue de 60 dólares. “Es muy difícil que un negro gane por puntos, así que tu puño derecho tiene que ser el árbitro”, fue uno de los primeros consejos de Blackburn a su joven pupilo.

Y tenía razón. En gran parte de la radicalizada sociedad blanca estadounidense aún perduraba el enorme rechazo que les causaba la figura de Jack Johnson, el primer campeón mundial pesado negro a quien, por su arrogancia y abierto desafío al racismo, le hicieron la vida absolutamente imposible. Por eso, Louis nunca se tomó una foto solo con una mujer blanca, y que fue una cláusula que siempre figuró en sus contratos.

Diarios como el Detroit Times solo se ocupaban de los negros cuando había crímenes de por medio y, a los que sobresalían en algo, se los descalificaba con el insultante mote de nigger. Hasta el Records Book de la revista The Ring dividía a los boxeadores estadounidenses como “americano” y “americano negro”.

Pero Louis comenzó a llamar la atención del mundo boxístico, y hacía todo lo posible para eliminar los prejuicios por el color de su piel. Era humilde, respetuoso con sus rivales, y ganaba con incuestionable claridad. Hacia fines de 1934 había disputado 12 combates y, sus bolsas, ya ascendían a los 2.000 dólares.

La pérdida del invicto ante Schmeling

El Bombardero de Detroit ya había derrotado al italiano Primo Carnera (le GKOT 6 el martes 25 de junio de 1935), y a Maximilian (Max) Baer (le GKO 4 el martes 24 de septiembre siguiente) y, su intención, era vencer a su compatriota Jack Sharkey (se llamaba Joseph Paul Zukauskas, y era de ascendencia lituana) y al alemán Max Schmeling –los otros dos ex monarcas en actividad– antes de ir por la corona que estaba en poder del estadounidense James J. Braddock, quien pasó a la historia como Cinderella Man (Hombre Cenicienta).

Schmeling había visto a Louis cuando venció al vasco Paulino Uzcudun el viernes 13 de diciembre de 1935 en el Madison Square Garden. Entonces, analizó otras películas del moreno y notó que, después de que lanzaba sus jabs, dejaba caer el brazo izquierdo durante una fracción de segundo, tiempo suficiente –estimó– para que pudiera conectarlo a fondo con sus devastadores golpes con la derecha. No se equivocaría…

El combate, donde Louis llegaba con una brillante marca de 27-0 (23 ko) y favorito 10-1 en las apuestas, debió realizarse el jueves 18 de junio de 1936 pero, por la intensa lluvia que se abatió sobre Nueva York, se pospuso para el día siguiente.

Tras un inicio de pelea parejo, Schmeling (87,100 kilos) derribó a Louis (89) en el 4º round, lo superó ampliamente y, el nocaut, llegó a los 2’29”del 12º asalto. La pelea del Año para Ring Magazine había terminado y, el invicto del estadounidense, también.