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20 años de la muerte de Roberto Galán

En su ciclo “Yo me quiero casar, ¿y usted?” unió a decenas de parejas y en “Si lo sabe cante”, le abrió las puertas del canal al público

¡Se ha formado una pareja!”, era la frase que cada tarde el público desde su casa esperaba escuchar por parte de Roberto Galán, minutos antes de que el conductor terminara cada emisión de su clásico ciclo, Yo me quiero casar, ¿y usted?. De esa forma, anunciaba que al menos dos participantes se habían matcheado entre sí, como se diría hoy en redes como Tinder.

Roberto nació el 21 de febrero de 1917 y a los 17 años ya trabajaba como locutor. También fue cantor de tangos y uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Locutores. Sus primeros pasos en televisión los dio en 1963, como presentador del ciclo Remates musicales.

En 1968 arrancó con el mítico programa Si lo sabe cante y tres años más tarde daría inicio a otro clásico de la tv argentina, Yo me quiero casar, ¿y usted?

Trabajó hasta el verano del 2000 en Si lo sabe cante, por América y falleció el 9 de noviembre de ese año en la clínica Bazterrica, tras dos meses de internación, producto de un cáncer de próstata.

En 1971 luego de haber visto en el diario un aviso clasificado de un hombre que buscaba novia, Roberto tuvo la genial idea de unir parejas en televisión. Así fue como se le ocurrió hacer Yo me quiero casar, ¿y usted? Un programa al que cada día asistían tres mujeres solas y tres hombres solos en busca de compañía. Luego de presentarse y contar qué buscaban en una pareja, cada uno anotaba en un papel qué participante del sexo opuesto le gustaba.

Una vez recogidas las tarjetas de los participantes, Galán las analizaba y se fijaba si había o no coincidencia. Si esa tarde había habido suerte y había coincidencia, celebraba: “Se ha formado una pareja…” o dos, o tres en el mejor de los casos.

El programa significó un quiebre en la televisión de ese momento. ¿Dos personas que formaban pareja delante de una cámara? La idea parecía una locura, pero funcionó. Después de todo, se trataba de gente que iba en busca de lo que todos quieren, amor.

Yo me quiero casar llegó a tener 65 puntos de rating. Claro que en esa época no había Netflix, televisión por cable ni muchos menos Tinder para conocer gente.

Una de las uniones más recordadas fue la de Héctor Ramón Sotelo y Teresita María Sauret, la pareja de enanos que se casó en vivo y en directo por televisión el 16 de junio de 1972 en una iglesia de Pompeya.

“Para la gente que participa en el programa soy como un pariente que les dice: vení que te voy a presentar una chica o un señor muy simpático para sacarte de tu soltería y de tu tristeza. La única diferencia es que allí hay tres cámaras y que una multitud ve cómo hacen el planteo de sus soledades”, contó alguna vez en una entrevista.